La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de muchas empresas. Se utiliza para redactar correos, generar informes, analizar datos, automatizar tareas, filtrar currículos, preparar entrevistas o apoyar decisiones de negocio. El problema es que, en muchas organizaciones, este uso ha crecido más rápido que las políticas internas, la formación de los equipos y los sistemas de control.
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