Cuando hablamos de un proyecto, hablamos de plazos, tareas, riesgos, presupuesto, entregables. Es normal: es lo que aparece en los planes, en los seguimientos, en los informes de estado. Pero después de años metido en implantaciones y proyectos de transformación digital, tengo cada vez más claro que lo que decide si un proyecto sale bien casi nunca está en el Gantt.
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