Si usas Power BI a diario, probablemente ya te hayas preguntado más de una vez si lo estás haciendo bien. Y es normal. Aunque esta herramienta de Microsoft es tan intuitiva como potente, la realidad es que su flexibilidad puede jugar en tu contra si no sabes cómo manejarla. Un mal modelado de datos, fórmulas DAX mal construidas o visualizaciones que parecen más un videojuego que un dashboard pueden convertir una buena idea en un caos total. ¿El resultado? Informes lentos, métricas poco fiables y una frustración que se repite cada vez que alguien pregunta: “¿Seguro que estos datos son correctos?”
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