Tus datos están en Microsoft 365, pero eso no significa que estén a salvo. La nube garantiza disponibilidad, no inmunidad. Errores humanos, ciberataques o simples fallos de configuración pueden borrar información crítica en segundos. Y aquí viene el punto clave: la responsabilidad del dato es tuya. Si no tienes un backup real, estás jugando a la ruleta con uno de los activos más valiosos de tu empresa.
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