Gracias a disponer de un CRM, los departamentos de marketing podíamos segmentar por datos como la localización, actividad, facturación, etc. para nuestras campañas. Todos estos datos eran valores cuantitativos que habíamos recopilado en bases de datos de empresas o por nuestra actividad. Normalmente era una comunicación nada personal, masiva y centrada en la empresa. Pero todo esto, por suerte, ha cambiado y ahora ya no nos dirigimos a empresas, sino a personas. El primer paso es conocer quién está detrás de esa empresa a la que queremos comunicar y qué perfil profesional entenderá esas necesidades. Por ejemplo, si somos una empresa que distribuye material de oficina, nuestro interlocutor será la persona que toma las decisiones en esta tema y no, quizás, el director general. Deberemos comunicar mensajes muy diferentes a la persona ejecutiva que entenderá las mejoras de nuestros servicios o productos, y la persona decisoria que entenderá otros valores, tal vez más financieros. Este sería un primer paso cualitativo, pero sigue siendo muy manual y no tiene una relación directa con el uso de una solución de software como un CRM, ya que entra dentro de la estrategia comunicativa de nuestros servicios. Seguir leyendo