La transformación digital ha marcado durante los últimos años el trabajo que realizan los CIOs, pero lo cierto es que toda la dirección de las compañías
debería implicarse en este proceso de cambio. Los
efectos positivos que tiene para la empresa se notan en todos los terrenos y las ventajas que supone también afectan a las decisiones, las operaciones y el trabajo de la directiva. Al fin y al cabo, este proceso transforma a la organización de un modo transversal, mejorando sus resultados, cambiando sus rutinas de trabajo e impactando en sus estrategias a corto, medio y largo plazo.
La dirección de la compañía debe comprender, por tanto, que este proceso también les tocará a ellos y les reportará igualmente una serie de beneficios. ¿Qué ventajas tiene para la directiva el sumarse a la transformación digital? De entrada, se pueden identificar cuatro grandes beneficios.
La compañía se adapta al ritmo de los tiempos
La primera y la más importante de las ventajas que sumarse a la transformación digital tiene para la dirección es hace que la compañía siga las tendencias dominantes y responda a los cambios que impone el mercado. En un mercado en el que los consumidores son omnicanal, en el que los datos son cruciales para comprender sus necesidades o en el que se necesita rapidez para responder tanto a los problemas como a la gestión de oportunidades, no queda más remedio que sumarse a este cambio. Es la vía que facilita estar a la altura de esos retos.
Más eficiencia y más efectividad
Así pues, la transformación digital permite ganar en eficiencia y efectividad. Da a las compañías las herramientas necesarias para ser más rápidas y dinámicas en su acercamiento a las necesidades de su mercado y para responder de un modo más acertado a lo que este necesita y a lo que los consumidores esperan. Se gana en tiempo, pero también en resultados alcanzados.
La productividad crece
Y, muy relacionado con el punto anterior, la transformación digital también aumenta la productividad de los empleados de la empresa. A medida que las herramientas tecnológicas se van haciendo cargo de rutinas y de funciones, se libera tiempo, recursos y capacidades para centrarlos en cuestiones que tienen un retorno mucho mayor. Los trabajadores ya no tienen que asumir funciones que consumían su tiempo y que lastraban su trabajo.
A eso se suma que la transformación digital crea nuevas ventanas de oportunidad. Solo hay que pensar en cómo el big data abre nuevas puertas a las empresas en sus relaciones con los consumidores.
Se asientan las bases para prepararse para los cambios del futuro Seguir leyendo