Hay un momento clave en toda empresa que empieza a usar IA: cuando, después del entusiasmo inicial, alguien mira a la mesa y pregunta “vale… ¿y cómo medimos todo esto?”. Silencio. Miradas cruzadas. El típico “buena pregunta” que nadie quiere responder. Porque sí, Copilot puede hacer maravillas, pero entender su impacto real… ya es otra liga. Y ahí es donde empieza el juego de verdad.
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