Aprobar facturas por correo electrónico, comprobar manualmente el stock, avisar al almacén de que ha entrado un pedido o copiar datos del ERP en un Excel son tareas pequeñas que, acumuladas, consumen muchas horas cada semana. Además, dependen de que una persona recuerde ejecutarlas, lo que aumenta el riesgo de retrasos, duplicidades y errores.
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