La fidelización consiste en establecer una relación estable y duradera, desde la captación, convicción y hasta la conservación de nuestros clientes.
Fidelizar es mucho más que retener y la mayoría de empresas dan prioridad a este concepto antes que a cualquier otro. La retención significa intentar mantener alguna relación con nuestros clientes aún cuando ellos están algo inconformes con nuestros productos o servicios. Al contrario de esto, los clientes fidelizados son aquellos que están realmente satisfechos y por tanto, no necesitan ser retenidos. Como podemos ver, estos dos conceptos son bastante diferentes, y dados sus significados, es recomendable separarlos a la hora de definir una estrategia de fidelización en nuestra empresa.





