
La IA ya no se conforma con responder preguntas, resumir documentos o ayudarnos a escribir más rápido. Ahora también puede ponerse manos a la obra. Y es que, los agentes de IA pueden interpretar lo que está ocurriendo, tomar decisiones dentro de unos límites definidos y ejecutar acciones para hacer avanzar un proceso.
Sin embargo, el verdadero reto no es crear un agente de IA, sino saber dónde ponerlo a trabajar para obtener resultados cuanto antes. ¿Qué procesos merece la pena abordar primero? ¿Cómo conseguir un quick win sin embarcarse en un proyecto interminable? ¿Y cómo pasar de un primer caso de uso a una estrategia escalable y segura? ¡En este artículo te contamos cómo empezar con agentes de IA de forma práctica!
Tabla de contenidos
Los agentes de IA son sistemas de inteligencia artificial capaces de comprender un contexto, razonar sobre la información disponible y realizar acciones para alcanzar un objetivo determinado.
Esta capacidad de actuar es precisamente una de las características que los diferencia de muchas de las herramientas de inteligencia artificial que hemos utilizado hasta ahora.
Un asistente de IA puede ayudarte a encontrar información, redactar un documento o resumir una reunión. Sin embargo, un agente puede ir un paso más allá y participar directamente en la ejecución de un proceso.
Por ejemplo, ante la llegada de una factura, un agente podría:
Por tanto, el valor de los agentes no está únicamente en generar una respuesta, sino en conectar información, razonamiento y acción.
Aunque los agentes pueden alcanzar diferentes niveles de complejidad, su funcionamiento puede entenderse a través de tres capacidades fundamentales:
1. Evaluar
El agente recibe información y analiza el contexto. Puede tratarse de:
El objetivo es comprender qué está ocurriendo y qué información resulta relevante.
2. Razonar
Una vez comprendido el contexto, el agente determina qué debería suceder a continuación. Para ello, puede utilizar:
Esta capacidad permite que el comportamiento del agente pueda adaptarse al contexto en lugar de limitarse siempre a ejecutar exactamente la misma secuencia.
3. Actuar
Finalmente, el agente puede realizar una acción. Por ejemplo:
Aunque a menudo se utilizan como conceptos similares, chatbots, automatizaciones tradicionales y agentes de IA resuelven necesidades diferentes. La clave está en entender hasta dónde puede llegar cada uno: desde responder una pregunta hasta interpretar una situación, decidir qué hacer y ejecutar acciones.
| Característica | Chatbot | Automatización tradicional | Agente de IA |
| Objetivo principal | Mantener una conversación y responder preguntas. | Automatizar tareas y procesos repetitivos siguiendo reglas definidas. | Alcanzar un objetivo interpretando el contexto, tomando decisiones y realizando acciones. |
| Cómo funciona | Recibe una consulta y genera una respuesta. | Sigue una secuencia predefinida: si ocurre A → ejecuta B → después C. | Evalúa → razona → actúa en función del contexto, las instrucciones y los datos disponibles. |
| Capacidad de decisión | Limitada: se centra principalmente en responder a la petición del usuario. | Basada en reglas y condiciones previamente configuradas. | Puede combinar reglas, contexto y razonamiento para determinar cuál es la siguiente acción adecuada. |
| Adaptación al contexto | Puede adaptar la respuesta a la conversación. | Baja: funciona especialmente bien cuando el proceso es estable y predecible. | Alta: puede interpretar situaciones diferentes y decidir cómo continuar dentro de los límites establecidos. |
| Capacidad para actuar | Normalmente, su función termina al proporcionar una respuesta. | Ejecuta las acciones concretas que se hayan definido previamente en el flujo. | Puede consultar información, actualizar datos, iniciar procesos, generar contenidos, enviar solicitudes o escalar excepciones, entre otras acciones. |
| Información no estructurada | Puede utilizarla para responder preguntas. | Su tratamiento suele ser más limitado y requiere una estructura previamente definida. | Puede interpretar documentos, correos, solicitudes u otra información no estructurada para decidir qué hacer a continuación. |
| Variabilidad del proceso | Baja o media. | Baja: está pensado para escenarios repetitivos. | Mayor: puede desenvolverse en procesos donde existen diferentes caminos o excepciones. |
| Supervisión humana | El usuario decide qué hacer después de recibir la respuesta. | Se incorpora en los puntos definidos previamente dentro del workflow. | Puede incorporar aprobaciones y revisión humana en los momentos críticos, escalando las excepciones cuando sea necesario. |
| Ejemplo: “Necesito gestionar un gasto de viaje” | Explica cuál es la política de gastos o responde a las dudas del empleado. | Si recibe una solicitud con unas condiciones determinadas, la envía automáticamente al responsable establecido. | Puede identificar qué política corresponde al empleado, consultar información relacionada, recopilar los datos necesarios, iniciar la solicitud y dirigirla al responsable adecuado. |
| ¿Cuándo utilizarlo? | Cuando el objetivo principal es informar, resolver dudas o mantener una conversación. | Cuando el proceso es estable, repetitivo y completamente predecible. | Cuando el proceso requiere interpretar información, tomar decisiones entre diferentes opciones y ejecutar acciones. |
La diferencia fundamental está en el nivel de autonomía y razonamiento: un chatbot responde, una automatización ejecuta un flujo predefinido y un agente de IA puede interpretar, decidir y actuar. Esto no significa que una tecnología sustituya necesariamente a las demás. De hecho, agentes de IA y workflows pueden complementarse: la automatización aporta consistencia en los pasos que siempre deben ejecutarse de la misma manera, mientras que el agente incorpora razonamiento cuando el contexto exige decidir entre diferentes caminos.
El verdadero potencial de los agentes aparece cuando dejan de utilizarse como una demostración tecnológica y empiezan a aplicarse sobre procesos reales.
No todos los procesos son buenos candidatos para convertirse en el primer proyecto de agentes de IA de una empresa.
Intentar comenzar por el proceso más complejo de la organización puede aumentar considerablemente el riesgo, el coste y el tiempo necesario para demostrar resultados.
Para conseguir un primer quick win, conviene buscar procesos que cumplan varias características.
1. Procesos utilizados por varias personas o equipos
Cuantas más personas participen en una tarea repetitiva, mayor puede ser el impacto acumulado de automatizar parte del proceso.
Ahorrar unos minutos en una actividad realizada una vez al mes tiene un impacto limitado.
Ahorrar tiempo en una tarea realizada diariamente por decenas de empleados puede generar un resultado mucho más significativo.
2. Resultados relativamente predecibles
Los primeros agentes deberían trabajar sobre procesos en los que sea sencillo determinar si el resultado es correcto. Esto facilita las pruebas y permite medir la calidad del agente.
3. Baja carga de gestión del cambio
Los mejores primeros casos de uso son aquellos que ayudan a las personas dentro de su forma habitual de trabajar.
Si para utilizar el agente es necesario cambiar completamente el proceso, aprender una nueva plataforma y modificar los hábitos de todo un departamento, la adopción será más complicada.
4. Procesos que ya utilizan sistemas disponibles
Cuanto menor sea la necesidad de reconstruir el entorno tecnológico, más sencillo será demostrar valor rápidamente.
Aplicando los criterios anteriores, existen varios escenarios especialmente interesantes para comenzar.
Procesamiento de documentos y procesos financieros
Facturas, formularios, pedidos y otros documentos empresariales suelen recorrer diferentes departamentos antes de completar su ciclo.
Un agente puede ayudar a:
El resultado es un proceso en el que las personas dejan de revisar manualmente todos los documentos y pueden concentrarse en aquellos que realmente necesitan atención.
Incorporación de empleados y gestión de accesos
La llegada de una nueva persona a una organización suele activar numerosas tareas:
Muchas de estas actividades siguen patrones relativamente repetitivos.
Un agente puede coordinar diferentes pasos y solicitar intervención humana únicamente cuando aparezca una situación excepcional.
Actualización de ventas y cuentas entre sistemas
Los equipos comerciales trabajan habitualmente con información distribuida entre:
Cuando una oportunidad cambia de estado, esa información puede necesitar actualizarse en diferentes lugares.
Los agentes pueden ayudar a propagar cambios, comprobar que se han realizado correctamente y detectar posibles inconsistencias.
Soporte interno y gestión de incidencias
Los departamentos de TI y soporte reciben continuamente solicitudes similares:
Un agente puede resolver las peticiones más sencillas, recopilar información antes de crear una incidencia y escalar los casos que necesitan intervención especializada.
Artículos recomendados:
Consiste en crear una secuencia de aprendizaje.
Paso 1. Empieza en un entorno preparado
El primer agente debería implementarse donde los datos, permisos, identidad y aplicaciones ya estén suficientemente organizados. Esto reduce dependencias y permite concentrarse en demostrar el valor del caso de uso.
Si la organización ya trabaja con Microsoft 365, este punto resulta especialmente interesante porque los empleados pueden acceder a capacidades de IA y agentes dentro de herramientas que ya forman parte de su día a día.
Paso 2. Selecciona uno o dos procesos concretos
En lugar de plantear: “Queremos automatizar Finanzas con IA”, es preferible definir algo mucho más específico: “Queremos reducir el tiempo dedicado a clasificar y validar determinadas facturas.”
Un objetivo concreto permite establecer:
Paso 3. Diseña el agente conjuntamente entre negocio y TI
Los agentes empresariales no deberían ser únicamente un proyecto tecnológico. Los mejores proyectos necesitan ambas perspectivas.
Paso 4. Mantén a las personas en los puntos críticos
No todas las decisiones deberían automatizarse.
Paso 5. Mide el resultado
Antes de escalar, hay que demostrar valor.
Una de las principales barreras para adoptar inteligencia artificial en una empresa aparece cuando la IA funciona como una herramienta independiente del entorno de trabajo.
Los empleados tienen que cambiar de aplicación, trasladar información y aprender nuevas formas de trabajar.
El enfoque de Microsoft 365 Copilot es diferente. Copilot integra la inteligencia artificial en el entorno en el que los usuarios ya trabajan y permite utilizarla junto a aplicaciones y experiencias de Microsoft 365.
Los agentes amplían este modelo. En lugar de limitarse a ayudar al usuario a redactar, analizar o encontrar información, pueden especializarse en tareas y procesos concretos.
Microsoft permite actualmente utilizar agentes dentro de Copilot para realizar actividades como analizar información, trabajar con datos o ejecutar acciones relacionadas con aplicaciones empresariales.
Esto crea una evolución natural: IA generativa → Copilot → agentes especializados → procesos empresariales asistidos por IA.
Un agente de IA es un sistema capaz de utilizar información y contexto para razonar y realizar acciones orientadas a conseguir un objetivo. En un entorno empresarial puede consultar información, automatizar tareas, interactuar con aplicaciones y participar en procesos de varios pasos.
Un chatbot está orientado principalmente a mantener conversaciones y responder preguntas. Un agente puede ir más allá de la respuesta y ejecutar acciones, utilizar herramientas y participar en procesos empresariales.
Una automatización tradicional suele seguir una secuencia previamente definida. Un agente puede incorporar razonamiento para decidir qué acción resulta adecuada según el contexto. Ambos enfoques pueden utilizarse conjuntamente.
Los mejores primeros casos suelen ser procesos frecuentes, utilizados por varias personas, con resultados relativamente predecibles, baja necesidad de gestión del cambio y acceso a sistemas y datos ya disponibles.
Algunos casos de uso son: procesamiento de documentos, gestión de facturas, soporte interno, clasificación de incidencias, onboarding, gestión de accesos, actualización de CRM, procesos financieros, investigación, análisis de información y automatización de tareas administrativas.
Microsoft Copilot Studio es la plataforma de Microsoft para crear y administrar agentes de IA personalizados. Permite conectarlos con datos y aplicaciones empresariales, incorporar acciones y publicarlos en diferentes canales, incluido Microsoft 365 Copilot.
No siempre. Microsoft permite crear determinados agentes utilizando lenguaje natural y herramientas low-code. Los escenarios más complejos pueden requerir conocimientos técnicos adicionales, especialmente cuando existen integraciones, acciones, requisitos de seguridad o procesos empresariales avanzados.
Los agentes amplían las capacidades de Microsoft 365 Copilot para necesidades específicas. Pueden incorporar conocimiento, instrucciones y acciones especializadas y aparecer dentro del entorno de trabajo habitual de los usuarios.
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