La coherencia empresarial

Aitana Soluciones ERP y CRM Aitana Leave a Comment

Si no hacemos partícipe a toda nuestra organización de las estrategias y tácticas internas y externas, podemos caer en incoherencia en las relaciones.

Bombilla(1)Hace pocos días supimos los resultados del informa PISA, muy decepcionantes para España. Sin ánimo de ahondar en la herida, hay otros factores que tiene relación, por ejemplo, las empresas españolas en la industria del TIC, en concreto de la del software. En un reciente ranking de los top 100 de EMEA (Europa, Oriente Medio y África) del sector,  publicado por PriceWaterhouseCooper, Panda Software es la única empresa española del sector que aparece, en el puesto 49 exactamente.

Es verdad que en otros sectores de las TIC, como el de la telefonía, hay empresas españolas muy importantes en el ranking mundial, pero si miramos el detalles de sus componentes, casi todos son extranjeros (sobre todo asiáticos y norteamericanos, y en factor decreciente, europeos). Por otro lado, también ha habido algún escarceo español en el sector del almacenamiento, ahora con problemas.

Para completar el panorama, sólo cabe añadir la falta en nuestro país de financiación pública y privada para innovar, no ya para investigar. Unido al actual problema laboral, esto provoca la fuga de valores, suponemos que con alguna vuelta futura, pero que vemos partir con cierta tristeza, por la gran cantidad en la que se produce.

Con esto en mente reflexiono sobre un par de cartas encima de mi mesa de dos de mis clientes – multinacionales, por cierto. En una, el director de compras pide a mi empresa, sin más, una “mera bajada de costes” en porcentaje de coste horario para el año que viene. También sobre mi mesa veo recientes informes, uno de la misma multinacional, enseñándonos las virtudes de la creación de valor como elemento definidor en las relaciones con nuestros clientes, en la colaboración versus suministro y en otras lindeces (con las que estoy muy de acuerdo) y me pregunto: ¿Un país con personas con conocimiento decreciente y poco competitivo, donde no hay empresas tecnológicas de base, donde los mejores se han ido, donde los que nos quedamos vemos falta de financiación y exceso de burocracia, y donde el valor que se me pide aportar para competir en el mundo es reducir mis costes horarios no es cuanto menos preocupante?

Obviamente con estas líneas no pretendo más que llamar la atención a mi entorno, a mis clientes, a mis empleados y a mis amigos. Pretender ir más allá es simplemente, hoy por hoy, una quimera. Pero tenemos que empezar por intentar cambiar nuestro ámbito, procurar generar valor interno y externo usando las tecnologías y el conocimiento para hacernos más competitivos de verdad, y confiar en que algún día existirá financiación que nos permita dotar de mucha más velocidad a todos los proyectos que se nos ocurran. Unos fallarán pero otros muchos nos permitirán tener tecnología propia… algún día… para nuestros hijos… o nuestros nietos… pero insistamos, seamos coherentes.

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