Un correo sospechoso, un clic por error y, de pronto… “¿Y si he comprometido a toda la empresa?” Para muchos profesionales, este no es un simple escenario hipotético: es una fuente real de angustia diaria. La amenaza de un ciberataque no solo pone en jaque a los sistemas, sino que genera una presión invisible sobre quienes trabajan frente a una pantalla. De hecho, uno de cada tres trabajadores reconoce sentir ansiedad, estrés o miedo ante esta posibilidad.
Con todos los avances tecnológicos, hemos aprendido a blindar firewalls, pero no emociones. Por eso, desde Grupo Aitana – Opentix te traemos un estudio que pone el foco donde rara vez se mira: en lo que siente una persona cuando su seguridad digital se tambalea. ¿Qué emociones despierta un ciberataque? ¿Qué consecuencias temen los empleados si cometen un error? ¿Están las empresas prestando atención al desgaste psicológico que esto provoca? ¡Sigue leyendo!
Tabla de contenidos
- El panorama actual: ¿Qué tan expuestos están los profesionales españoles?
1.1. La amenaza emocional del ciberataque
1.2. Un colectivo profesional heterogéneo, pero vulnerable - Ansiedad, frustración y miedo: Las emociones tras un ciberataque en el entorno laboral
2.1. Frustración: El sentimiento dominante ante la falta de preparación
2.2. Confianza: una luz entre la incertidumbre
2.3. Ansiedad, miedo e indiferencia: otras respuestas emocionales - El nuevo reto de la ciberseguridad es también humano
El panorama actual: ¿Qué tan expuestos están los profesionales españoles?
El riesgo de sufrir un ciberataque ha dejado de ser una posibilidad remota para convertirse en una amenaza constante en el día a día laboral. Así lo reflejan los datos del estudio que hemos realizado entre marzo y abril de 2025 y que ha contado con la participación de 156 profesionales en activo de distintos sectores en España.
Los profesionales encuestados desarrollan su actividad en sectores clave de la economía española: desde servicios de negocio y banca, hasta educación, industria y administración pública. Entre los sectores más representados destacan los servicios personales y de negocio (16%), banca y finanzas (14%), tecnologías de la información (12%) e industria (12%). Esta diversidad sectorial demuestra que la amenaza cibernética no discrimina: cualquier empresa o profesional puede ser objetivo.
La amenaza emocional del ciberataque
El dato más revelador es que un 37% de los profesionales españoles siente ansiedad, estrés o miedo ante la posibilidad de un ciberataque. Esta cifra muestra que no se trata solo de una preocupación técnica o de seguridad informática; estamos ante una fuente de malestar emocional creciente, que afecta directamente a la salud mental de los trabajadores.
De hecho, cuando se les preguntó por el impacto emocional que han sufrido, o creen que sufrirían, a causa de un ciberataque, un 40% lo califica como un impacto medio, que genera incomodidad y complica su desempeño laboral. Además, un 29% lo percibe como un impacto alto, anticipando cuadros de estrés o ansiedad.
Un colectivo profesional heterogéneo, pero vulnerable
La muestra abarca profesionales desde los 18 hasta los 65 años, siendo el grupo mayoritario el de 30 a 44 años (44%), seguido muy de cerca por el de 45 a 59 años (42%). Esta franja de edad coincide con perfiles de alta responsabilidad profesional y exposición operativa, lo que podría explicar la intensidad de su percepción del riesgo.
En cuanto a la situación laboral, un 73% de los encuestados son empleados a tiempo completo, un 14% a tiempo parcial y un 13% autónomos. Esta diversidad sugiere que la exposición al riesgo no depende tanto del tipo de contrato como de la implicación directa en procesos digitales vulnerables.
Ansiedad, frustración y miedo: Las emociones tras un ciberataque en el entorno laboral
La amenaza de un ciberataque no solo activa protocolos de seguridad informática, sino también una compleja respuesta emocional en los profesionales afectados.
Estas respuestas emocionales muestran que el impacto de un ciberataque va mucho más allá del área técnica. Y es que, las emociones condicionan la forma en que los equipos reaccionan, se comunican y toman decisiones bajo presión. Por eso, comprender y anticipar estas reacciones es clave para diseñar planes de ciberseguridad realmente eficaces, donde el factor humano no sea un punto débil, sino una fortaleza.
Frustración: El sentimiento dominante ante la falta de preparación
La emoción más común entre los encuestados es la frustración, señalada por un 43% de los participantes. Esta frustración surge del ataque en sí, pero también de la percepción de no estar suficientemente preparados para afrontarlo.
Y es que, la sensación de desprotección tecnológica y de falta de formación convierte al profesional en el eslabón más débil, dejándolo expuesto tanto al error como a sus consecuencias.
Confianza: una luz entre la incertidumbre
En contraste, un 38% de los profesionales afirma sentir confianza en la capacidad de respuesta de su empresa. Este dato es revelador, ya que a pesar de que la amenaza está presente, muchas organizaciones han logrado transmitir seguridad a sus equipos mediante protocolos claros, comunicación efectiva y entrenamiento regular. Sin embargo, esta confianza sigue sin ser mayoritaria, lo que apunta a un margen de mejora evidente.
Ansiedad, miedo e indiferencia: otras respuestas emocionales
Un 25% de los encuestados declara que un ciberataque les genera ansiedad o estrés, reflejando un coste emocional inmediato y directo sobre su desempeño diario. Este tipo de respuesta es especialmente preocupante, ya que puede derivar en bloqueos, pérdida de concentración o errores humanos en momentos críticos.
Por otra parte, un 12% afirma sentir miedo a perder su empleo en caso de un incidente, especialmente si su actuación pudiera haber contribuido al daño. Este temor se vincula con culturas empresariales más punitivas o con falta de claridad sobre la gestión del error.
Llama también la atención que un 8% declara sentirse indiferente ante un posible ciberataque. Esta apatía puede ser síntoma de fatiga informativa, desinformación o falta de compromiso con la ciberseguridad corporativa.
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El nuevo reto de la ciberseguridad es también humano
Durante años, la ciberseguridad ha sido entendida principalmente como un asunto técnico: firewalls, antivirus, protocolos de detección y respuesta. Sin embargo, el verdadero campo de batalla se ha ampliado al plano emocional y psicológico de los trabajadores.
La amenaza digital no solo compromete datos y sistemas; también afecta la estabilidad mental de las personas que los operan, generan y protegen. La frustración, ansiedad, estrés o el miedo al despido son emociones que emergen cuando los empleados sienten que no están suficientemente preparados o respaldados frente a un ciberataque. Este malestar reduce la productividad y eleva el riesgo de error, debilitando la capacidad colectiva de respuesta ante una crisis digital.
Por eso, hablar de ciberseguridad sin considerar el componente humano es incompleto y peligroso. Las empresas que no integren el bienestar emocional en su estrategia de ciberprotección estarán dejando una puerta abierta al riesgo, por muy blindada que esté su infraestructura tecnológica.
En definitiva, el nuevo reto de la ciberseguridad no solo se libra en los servidores: también se gana (o se pierde) en la mente de cada profesional.
En Aitana, contamos con expertos en ciberseguridad que te ayudan a tener un entorno digital seguro. ¿A qué esperas para proteger tu empresa y que tus empleados se sientan mejor? ¡Rellena el formulario para que nuestros expertos puedan ayudarte!

